Con nocturnidad y mucho miedo, la academia del cine español ha rematado a los moribundos cortometrajistas, erradicando sus premios y nominaciones de la gala oficial que se ve por televisión. Como si en Hollywood quitaran los “oscar” a mejor maquillaje para acortar tiempos. ¿Y por qué quieren hacer la gala más ágil en Televisión? Para que la vea más gente, ganar más dinero y posiblemente para que los cuarto de siempre que se creen los importantes dueños de la pelota tengan más protagonismo.
Han tomado la medida sin consultar a nadie para esquivar las reacciones contrarias, mandando el mensaje de que los cortometrajes no son importantes.
Es curioso el menosprecio de la propia academia hacia los creadores y trabajadores del cine en España. Bastante mal está el panorama de la producción independiente que tiene que luchar con el nepotismo y endogamia de medios, productoras y del Ministerio de Cultura, un Ministerio que confunde cultura con industria y mata a los creadores con papeleos eternos, falsos y diseñados más para excluir que para ayudar.
Es extraño que esa academia, de gente de cine, comprometida y culta… que se ponía pegatinas del “NO A LA GUERRA” y se siente progresista… además en un gobierno de PSOE que siempre ha sido más comprensivo, en teoría, con el arte y la creación de los jóvenes… ahora muestre su lado más avaricioso y narcisista. Muestra una cara cobarde y maliciosa despojando a sus propios compañeros de trabajo – precisamente a ellos; los que han ayudado a que todos esos actores y demás gente de cine existan, porque recordemos que casi todos han empezado en corto - del único minuto de gloria que les habían dejado. ¿Y el Ministerio? silbando y mirando hacia otro lado. ¡Menudo Ministro hemos estrenado! Creo que los que están arriba y van a recibir esos flamantes premiso Goya se olvidan de que le deben la carrera a los cortometrajistas. Están olvidando y menospreciando su origen.
Ya es triste que la academia no defienda los “títulos de crédito”, obligatorios en cada proyección, incluida la TV, que al eliminarlos cometen un verdadero insulto a los que han realizado ese trabajo, trabajo con el que están ganando el dinero a sacos las cadenas. Pero ¿a quién le importa el nombre de los técnicos? A la academia no, desde luego. ¿Y por qué no los eliminan también de la gala de los Goya? Así hay más tiempo todavía para lucir Almodóvares y VicentesGómez, a Bardemes y demás dioses galácticos.
Podríamos hablar del fondo político, pero eso sería tema para otro artículo o artículos… ya que la nueva ley de cine no es más que una mentira que posiblemente reviente en plena época electoral. Está claro que los intereses creados en esta profesión son más importantes que el cine mismo.
El daño que se le hace al cortometraje va a la raíz del cine, y mata el flujo del futuro. Cómo se nota que los que están arriba no quieren que se les quite del sitio. ¿Habrán cortado los caminos a posibles competidores?
El cine en España es un nido de serpientes que se reparten un pastel de forma cíclica, siempre los mismos y de la misma manera, contado los céntimos y sin importar la calidad del producto. Toda una mafia que se está desmoronando por su propio peso.
En vez de obligar a las salas a poner cine español (cómo se parece esa medida a las que se hacían en época de Franco) ¿no sería mejor imponer que las salas proyectasen un cortometraje siempre, antes de cada película? así, se podría regular la ley que delimita la publicidad, ley que ninguna sala cumple como se debe. Se harían más cortometrajes y habría más semillas para el futuro (en todos los niveles de la profesión) y más recompensas para el presente, ahora que la televisión se ha “olvidado” también de los cortometrajes.
En fin, es un pulso que acabada la gala de los Goya dejará de ser noticia y desaparecerá de la vida de los españoles… o ¿acaso es una estrategia para tener publicidad y prensa gratuita? Un drama, un boicot, fotógrafos, sentadas… actos públicos… ¿Estarán utilizando a los cortometrajistas para un fin aún más bajo?
¿Qué tan bajo puede caer el cine español?
Esta por ver.
¡Motor!... ¡Acción!
Por Jorge Velandia / World Image Press
Febrero-2008-
Mr. Oscar Bardem
El cine de Hollywood, tan criticado en España por los puristas, tan comercial, tan "de palomitas", tan distinto al nuestro, ese cine nuestro tan europeo, intelectual, tan auténtico... al final termina babeando, codiciando y esperando el Oscar como si premiaran a toda la nación. Si Bardem se merece el Oscar o no, es algo que solo puede decir la Academia de EEUU, es decir, los que votan en esa academia que no son más que los trabajadores de la industria; actores, productores, técnicos...etc, etc. Toda esa gente a la que borramos cuando acaba la película. Toda esa gente que sale en los letreros que tanto despreciamos pero que son, en definitiva los que "dan el Oscar".
De pronto, el preciado calvo dorado se convierte en una alegría para el país entero. El premio se celebra como si se lo hubieran dado a todos los españoles. ¿Y por qué no? Si un gol puede hacer que sa improvise una fiesta por todo lo alto en una fuente...
La desgracia es que nuestro cine, tan intelectual, tan culto, tan de autor... esté deseando convertirse en una industria pura y dura como la de Hollywood al precio que sea. El dinero manda. todos prefieren ganar millones a tener una palmadita en la espalda del intelectualoide de turno. ¿Es eso malo? La nueva ley de Cine, creada a la medida de los endogámicos señores que gobiernan este negocio en España, no es más que eso, más de lo mismo para los mismos de siempre. En busca del arca perdida. En busca del oro de Hollywood.
Quizá Hollywood debería dar el Oscar a la mejor imitación.
De un golpe, Javier Bardem es festejado como si hubiera hecho el mejor papel de su vida. Una pica en Flandes. Quizá algo de eso sea cierto ya que es el primer español que gana uno de estos premios, pero eso no quiere decir que no haya actores o actrices en España que se lo merezcan más... el adjetivo de "mejor actor" me refiero. En el arte es una estupidéz decidir si uno está por encima del otro, y el cine en España sigue siendo un arte... ¿sigue siéndolo? Si Penélope consiguiera otro de esos premios ¿la convertiría en la mejor actriz española?
Por desgracia, el afán de premio, de los méritos, de la avaricia, de la competencia desmedida en lo material... en la taquilla, en los números... en las cuentas... está destrozando una profesión y un negocio que en España, por el momento, es solo CULTURA y no industria, por mucho que se empeñe el Ministerio y los cuatro que gobiernan el negocio. El cine está perdiendo el alma, mientras mira con ojos grandes las luces falsas de la grandeza americana. Lástima.
¡Felicidades, Bardem!