Los amos de México / por Alejandro Páez
Por Carlos Manuel Balderas
México-Abril-2008- El país anda revuelto con la posible privatización de PEMEX. Se dice que si Petróleos Mexicanos quiere seguir adelante como empresa, con beneficios para el pueblo, han de hacerse reformas y cambios urgentes. La inversión es necesaria pero ¿quién va a invertir en una ruina corrupta? El riesgo es demasiado alto para las inversoras serias de otros países a no ser que sean ellas las que tomen las riendas. Los lamentos pseudopatrióticos del Presidente Felipe Calderón son tan ambiguos que no se sabe si quiere privatizar o todo lo contrario, no se sabe si nos está pidiendo que hagamos patria cruzándonos de brazos o pidiendo limosna, no se sabe si el patriotismo está en negarse o en empujar dichas "inversiones", pero lo que sí está claro es que quiere (eso dice) poner en marcha una empresa que al día de hoy es un desastre anticuado y oxidado, eso nadie lo duda pero ¿cómo se ha llegado a esto? Eso no se pregunta. Se sabe.
Los legisladores, divididos en dos bloques tiran cada uno hacia su lado de la cuerda creando así el único obstáculo legal para la voluntad del Presidente y sus amigos "inversores" que están ya impacientes con la chequera en la mano. Calderón usa todas las palabras, símiles y eufemismos para no sacar de su boca la palabra tabú: privatizar, pero anuncia, casi advierte o amenaza que si los legisladores no se ponen de acuerdo de una vez, la economía del país se verá seriamente comprometida.
Recuerdo las imágenes en la época del presidente Lázaro Cárdenas, cuando se expropió y nacionalizó el petróleo mexicano. El pueblo se volcó y dio literalmente todo lo que pudo, haciendo colas en la calle para dejar sobre una mesa sus donaciones humildes pero necesarias ya que no había dinero suficiente para levantar tan gran empresa. Donaciones patriotas las cuales hoy, parecen olvidadas. ¿Qué les dirá Calderón a esas gentes? ¿Cómo les explicará a los que aún vivan de aquellos no tan lejanos días, que ahora, el gobierno del país tiene que "vender" el petróleo que tanto esfuerzo y sacrificio costó "comprar"?
Mala gestión, eso es indiscutible, pero ¿hay que rendirse y vender la joya de la corona para poder comer unos cuantos tacos más? es esa la solución de los grades genios de la administración pública? Como dicen en España: Pan para hoy y hambre para mañana.
El PRD, descabezado, anda demasiado entretenido con su pelea interna como para hacer oír su voz. ¿La voz de quién? Trata de elegir un presidente de partido con unas elecciones que han quedado en incógnita, ya que por alguna razón no se han podido contar los votos. Se habla incluso de anular estas elecciones ante este grave problema de incomprensibles razones. Como dicen algunos: si las elecciones internas del PRD no son claras ¿cómo pretenden llevar las elecciones presidenciales del país? Mal ejemplo para la maltrecha democracia.
Como quien no quiere la cosa, el presidente Calderón se reunió con el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales que invertirá, dicen, la generosa cantidad de 23.600 millones de dólares en México, creando así más de un millón de empleos directos hasta el 2009. Claro que con esa cantidad se le podrían dar 10.000 dólares a dos millones de mexicanos sin trabajo que seguramente agradecerían, porque supera lo que ganarían en esos supuestos trabajos. Lo malo es que tal generosidad no le generaría beneficios a los empresarios en cuestión, que seguramente piensan ganar diez veces más de lo que van a invertir. Gran reunión, gran comilona con bebidas importadas y grandes aplausos. Calderón agradeció desde el púlpito habilitado para la ocasión, el gran esfuerzo de estas empresas y empresarios que llevan décadas manipulando las grandes fortunas del país mientras el 80% de la población se muere de hambre. Habrá que darles las gracias, cómo no. Se aprovechó el acto también para hacer sonar la sirena de alerta sobre Pemex. Salvemos Pemex, salvemos a México, dejemos que vengan a llevársela antes de que muera en nuestros brazos...


Quizá es que México ya llegó a su fin. Ya no hay nada que vender, ni que empeñar. Solo el petróleo, nuestra única base en este juego sucio internacional. Nuestra única baza. ¿Y cuál es la explicación que se les da a los mexicanos? palabrería. Palabras que apenas explican, que saben a excusa y muestran entre líneas una vergüenza inconmensurable. Palabras que no son más que un chantaje, porque si no se entra por el aro, todos nos iremos p’al cárajo. Me pregunto qué tan lejos está ese carájo tan mentado y cómo se llama el lugar donde ya estamos.
Eufemismos. Decir que Pemex esta mirando al futuro, que necesita una reforma, una renovación... hablar de “diagnósticos” como si hablaran de un enfermo terminal… Quiebra. Ruina. Que sean claros. Se está vendiendo lo poco que queda en la mansión. Una mansión de paredes vacías y boletos del Monte de Piedad.
¿Que será nuestro, entonces, después de que regalemos el petróleo a quien sabe quién? ¿Qué nos queda en un país que hasta el maíz de las tortillas se tiene que traer de EEUU? Simplemente NADA. El hambre que por el momento no podemos exportar.
Y ahora vienen los empresarios ¡qué oportunos, qué casualidad! a tratar de tranquilizar a la gente, prometiendo inversiones y empleos. Estrategia absurda para esconder la gigantesca crisis que se nos viene encima. Quizá una de las peores del siglo porque el escudo del petróleo ya no estará ahí para parar el golpe. ¡Menudo golpe será este! Peor que un golpe de estado, asestado por tecnócratas políticos que seguramente ya tienen listo el avión para escapar corriendo con los baúles llenos.
Le echarán la culpa a los narcos, a los terroristas (sean quienes sean) a los violentos que ahora el ejercito persigue con tanto ahínco (esperemos que no terminen disparándose entre ellos mismos) le echarán la culpa incluso a los propios mexicanos… pero al final, los ricos se pintarán en sus aviones y los pobres tendrán que lidiar con el hambre y los disturbios.
Privaticemos la democracia, de una vez. Privaticemos la verdad y las palabras. Privaticemos la honestidad y el patriotismo. Vendámoslo todo al que más dinero tenga.
Comparado con los políticos modernos, Porfirio Díaz parece un héroe. ¡Adiós, México querido!
Organizaciones de derechos humanos afirmaron que las fuerzas federales y estatales que realizaron operativos de desalojo en las comunidades de Xoxocotla, Amayuca y Tres Marías, en Morelos, incurrieron en torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; detenciones arbitrarias, incomunicaciones y otras violaciones a las garantías fundamentales durante las detenciones de pobladores y maestros de estas regiones.
La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM), el Centro Digna Ochoa y la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos (Limeddh) han recabado diversos testimonios “en los que se comprueban cómo las fuerzas del orden violaron los derechos” de la población e inclusive “sometieron a tortura a varios de los detenidos”; al menos hay tres casos acreditados.
“Los policías hicieron caminar (a algunos) sobre brasas y vidrios. Más de siete horas después de detenidos no habían recibido agua, alimentos ni medicamentos”; además de que a 49 detenidos “los mantuvieron hacinados” en un camión por varias horas, no se les brindó atención médica y fueron incomunicados, señalaron.
Uno de los casos acreditados de tortura es el de Abraham Escorcia, campesino de Zacatepec detenido en Xoxocotla. Entrevistado por la CIDHM narra: “Me agarraron cuando llegaba al pueblo, venía de trabajar. Me golpearon en la espalda, me quitaron los huaraches y me obligaron a caminar sobre rescoldos de las cenizas de las llantas, también había vidrios; al llegar a la procuraduría, el doctor me dijo que tengo quemaduras de tercer grado. Desde que me detuvieron no me atendieron a pesar de que estaba a punto de desmayarme por los dolores”.
Albino Jorge Mata, detenido en Xoxocotla, describe: “Caminaba por una de las calles del pueblo cuando se me vinieron encima los policías, me pegaron en la cabeza y todo el cuerpo; no sé por qué me detuvieron, no tengo idea de lo que pasó”.
Durante los operativos en Amayuca, el Ejército, la Policía Federal Preventiva y los cuerpos de seguridad estatales incurrieron en violaciones a los derechos humanos, señalaron las ONG. Victoria Estrada, de 46 años, detenida en esa región y que fue puesta en libertad la madrugada del jueves relata:
“Estaba en mi domicilio cuando los granaderos se metieron violentamente y me detuvieron junto a tres maestros, a quienes golpearon en todo el cuerpo. Nos llevaron a un edificio de seguridad. Después me liberaron junto con mi vecina y tres menores. Nos dejaron tirados en la carretera cerca de Amayuca en la madrugada. Uno de los niños tenía tres heridas en la cabeza y vomitó por los golpes en el estómago”.
Agustina Dionisio, madre de uno de los detenidos, cuenta: “Somos muchos familiares y todos fuimos agredidos por la policía. Cuando terminó el movimiento yo no podía caminar ni respirar porque me ardía la piel y los ojos por los gases. La gente lloraba, los niños estaban espantados. Los policías armados gritaban a la gente que siguieran aullando como perros, como en la noche cuando tenían el plantón”
Adrián Ramírez, de la Limeddh, dijo que en estos operativos el Estado recurre “a la tortura como acto de castigo” contra los disidentes. José Martínez, de la CIDHM, señaló que fueron 57 personas detenidas en las tres poblaciones, acusados de delitos como sedición, motín, asociación delictuosa y otros que este gobierno “aplica para criminalizar a los participantes en protestas sociales”.
Édgar Cortez, de la Red Todos los Derechos para Todos, consideró que el anuncio de la Secretaría de Gobernación en el sentido de que el gobierno federal usará la fuerza en Morelos “es una muestra clara que la administración de Felipe Calderón ha sido incapaz hasta ahora de resolver el conflicto mediante el diálogo”.
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