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Biocombustibles y transgénicos, a match made in heaven
Por Pablo Jato
 

26-03-2009- Es este carnaval de intereses creados, siempre nos toca bailar con la más fea. Nos han inculcado bien, gracias al bombardeo diario de información, el riesgo de seguir usando combustibles fósiles, la necesidad imperiosa de buscar nuevas energías, maneras de seguir haciendo lo mismo que hacemos a diario pero mejorando el medio ambiente, y sale a escena el bio-combustible. Gasolina sacada de plantas, que contamina menos que la del petróleo. Hasta aquí todo parece correcto. Incluso el nombre “bio-combustibles” nos suena a todos como algo limpio y ecológico, una solución… pero ¿lo es?

El hecho de poder “cultivar” combustible supone que a futuro, será mucho más rentable que cualquier alimento conocido. Está pasando ya con los cultivadores de cocaína, que ganan en una cosecha mil veces más que con cualquier otro producto. Es sin duda alguna la semilla de las futuras guerras y conflictos. Nos preocupamos por la crisis de hoy, sin ver que las crisis del mañana ya están preparadas medidas y fabricadas.

El metro cuadrado de tierra será en realidad el bien más cotizado. Los países de la UE ya vaticinan que pondrán en cultivo un 10% de tierras que antes eran de retirada obligatoria, lo que permitirá incrementar la producción. En Italia, la disminución de los cultivos de trigo por los de maíz para fabricar biocarburantes podría suponer el incremento de los precios de la pasta. En México, el incremento del uso del maíz para producir etanol (el favorito de George W. Bush) ha provocado una subida absurda de su precio con los problemas sociales que ya ha generado. Quizá, los expertos, economistas, ecologistas de todo el mundo hayan olvidado un elemento importante en esta ecuación: la avaricia, la codicia humana.

Heikki Mesa (WWF/ADENA) dijo: "no es probable que se pueda sustituir ni el 10% del actual consumo mundial de petróleo con los actuales biocarburantes comestibles simplemente por falta de área agrícola." Explicó que aumentar la superficie cultivada para atender la creciente demanda conllevaría en los países desarrollados un mayor uso de abonos artificiales, pesticidas, petróleo para tractores… y la deforestación de sus bosques tropicales, por supuesto.

Según la FAO, 500 millones de hectáreas de tierras arables desaparecerán, contando sólo al tercer mundo. ¿Cuál será la realidad de todos estos números que hoy son solo cifras en un papel? La destrucción de los ecosistemas, el aumento de las desigualdades sociales o el alza de los precios de los alimentos básicos serán apenas los primeros síntomas del desastre.

Hoy suenan aún los ecos del Foro del Agua, que solo sirvió para ratificar que el 20% de los seres humanos del planeta siguen sin tener acceso al agua potable. ¿Cuánta agua se va a desviar para regar los nevos campos de bio-combustibles?

Los biocombustibles, derivados de los cereales o los aceites desechados, apenas representan hoy día el 0,5% de los combustibles consumidos por el transporte terrestre. Quizá por eso la Unión Europea pretende incentivar y multiplicar por 10 el consumo actual de biocarburantes (bioetanol y biodiesel) para el 2010, y por 20 para el 2020.
Estados Unidos, basándose en el bioetanol a partir del maíz, se ha propuesto el objetivo del 10% para el 2015. Por su parte, Brasil augura autoabastecer sus necesidades de combustible gracias a estos nuevos “yacimientos renovables” y claro está, al suelo ocupado hoy por la selva del Amazonas.

Un estudio publicado en Science en agosto del año pasado aseguraba que los  biocombustibles podría despedir nueve veces más dióxido de carbono (CO2) durante las próximas tres décadas que los combustibles fósiles.

Existe también otro ángulo del asunto del que nadie ha hablado. ¿Cómo impedir que países pobres tengan acceso a esta riqueza? ¿Cómo impedir que sean autosuficientes? Todo parece indicar que ese tema esta resuelto gracias al otro gran invento: las semillas transgénicas. Estas semillitas no son capaces de reproducirse, por lo que hay que comprar nuevas tras cada cosecha. En materia alimentaria será sin duda la causa de hambre y mortandad más importante del tercer mundo. El nuevo nombre del maíz es ya GH 0937 y cada grano tiene un precio. Quizá llegue a ser incluso más barato que la vida un ser humano.

Podrás tener tierra, agua y hasta mano de obra… incluso tecnología… pero sin la semilla adecuada, capaz de resistir a plagas que seguramente están ya en algún laboratorio esperando salir de la probeta, no podrás competir. El maíz natural será devorado por un nuevo gusano "taladro" que destruye el tallo de todas las plantas excepto el de las trangénicas. ¡Qué casualiddad!

¿Y quiénes serán los amos de todo este nuevo imperio? Los que hoy lideran las técnicas de estos dos pilares del futuro: Bio-combustible y transgénicos, una pareja ideal, “a match made in heaven”.

Hay muchas voces gritando ya, alertando del peligro de los biocombustibles, que lejos de ser la solución, será un desastre ecológico y humanitario de proporciones inimaginables, aún más rápido y letal que el petróleo. ¿Haremos caso? Por experiencia esta claro que solo haremos caso cuando el daño sea irreparable. Me pregunto qué clase de líderes y políticos gobiernan el mundo, que no son capaces de ver cosas tan obvias. ¿Lo ven y no les importa o es que todo esto no es más que otra de sus artimañas para seguir en la cresta de la ola del poder? Surfistas de la miseria, prestidigitadores de la información.

Una vez más la avaricia romperá todos los sacos.

, gestos ensayados y banquetes oficiales.¿Hay aplausos?

El domador de las fieras, el todopoderoso Obama habló: ¡Dejad que los líderes se acerquen a mí! Y se hizo la reunión. Alzó la mano y todos fueron a besar el anillo.

Una vez más y no será la última, se reúnen los jefes, los dueños, los grandes… los autoproclamados países más ricos del mundo, aunque en México o la India existan personas muriéndose de hambre. Ni ellos mismos saben como llamarse, y mientras Zarkozy usa alzas para no parecer tan bajito en un claro complejo de inferioridad, Zapatero vuela entre las nubes de la grandilocuencia. Todos quieren salir en la foto, hasta la hija de Zapatero, aunque luego la borren por orden presidencial. Todos quieren ser protagonistas, estar lo más alto, tan alto que se quedan lejos de la realidad… tal lejos de la verdad… tan lejos…

Podrían llamarse eGo 20, los 20 ombligos del mundo… No dejan de ser los títeres de lujo en un teatro digital.

El espectáculo esta servido. Grandes palabras, de gigantescas proposiciones, utopías resonantes, reflejo de espejos, brillos y destellos… pero no es oro todo lo que reluce. La sombra de la realidad se filtra entre las alfombras. Viaja en sus herméticas conciencias. Llegan los hedores de la fatalidad, de su crisis… y aunque miren hacia otro lado, aunque el hambre o la pobreza no salgan en la foto, están ahí, como un fantasma innombrable.

Esta vez se ha decidido que el G 8 sea definitivamente devorado por el G 20. Es decir, cada vez hay más países “más ricos”, sin embargo, las estadísticas contabilizan cada vez más pobres. Nunca salen las cuentas.

¿Dónde están esos vaticinios que auguraban el fin del capitalismo? Ahí está, vivito y coleando, coleando como nunca. Ni muerto, ni enfermo. ¿Qué fue de la crisis? Esta dichosa crisis de la que tanto se habla y tan poco se dice. La crisis solo parece ser cosa de pobres, una exageración, un mal que ya pasó, un susto… histeria colectiva, pero por si acaso siguen tomando medidas y bailando alrededor de esta hoguera. ¿Por qué?

Demasiado orden mundial. Demasiada palabrería. Demasiadas propuestas. Huele a moral corrupta, a dignidad pasada de fecha. Ya nadie se cree tanto compromiso, compromisos a los que han faltado tantas veces, tantas… ¿Alguna vez se han realizado? Y el mundo parece seguir las directrices de estos 20 merolicos agraciados que ven todo desde arriba, como dioses del Olimpo que nunca fueron mortales. ¿Lo fueron?

Mientras se soban el lomo unos a otros, Honduras se acerca al conflicto armado. Pero Honduras no es del club de los 20, así que tanto él como sus problemas pueden quedarse fuera, entre los mendigos del Banco Mundial. Hay cosas más interesantes que nombrar en los discursos. ¡Esos maravillosos discursos! ¡Que nadie los interrumpa! ¡Que nadie los ensucie!
Y así, en una oportunidad sin precedentes para denunciar, de hablar por millones de mexicanos ante el mundo, el presidente de México solo pide que se acaben las bombas nucleares. ¡Qué bonito! Como si no pasara nada grave en su país. Y Zapatero habla del cambio climático ¡Que gran ecologista! ¡Qué comprometido! Como si no pasara nada en España, que va derechita a los 5 millones de parados.

La democracia agoniza lentamente, como los humanos, hervidos en su contaminación. Los medios de comunicación se llenan con palabras tan enormes… de tan grandes hombres… que no hay espacio para los gritos de dolor, de muerte, de hambre, de sed… ¡Que asuntos tan aburridos! La realidad es superada por la fantasía; tiene más presupuesto.

Obama debe sentirse el rey del mundo, esta vez sí. Y los demás no quieren quedarse muy atrás, son dueños de un cachito. Vice-dueños del mundo. Se reparten el pastel, se lo comen, café copa y puros habanos en la sobremesa. Los G-6.000 millones contemplamos, escuchamos atónitos, callados, inmóviles… No podemos intervenir.

Los G 20 están tan lejos de la realidad, se aíslan tanto de las críticas que por lo mismo, no se dan ni cuenta de que nadie les escucha, nadie les cree, nadie les tiene ni la más mínima fe. Esta vez el circo ya no entretiene, ni distrae de la crisis. Los números son repetidos, blandos, vacíos. Los payasos ya no hacen reír. Las fieras ya no asustan: que si Irán anda enriqueciendo uranio bajo una montaña… ¡Uy qué miedo! ¿Y? ¡Que van a conseguir un consenso en cuestión nuclear! ¡Buf, menos mal, que peso me quitan de encima! ¿Y?

Ninguno se baja el salario. Ninguno se atreve a ir en metro. Ninguno dice la verdad sobre las cuestiones económicas. Ninguno se quita la corbata, ni camina por la calle o sale a tomar un simple café a la esquina. Ninguno deja atrás los guardaespaldas. Síntomas de que nuestros gobernantes no están aquí, no pisan el mundo, no son de este planeta. Son títeres, de plástico fino y trapo. Son una barrera, maquillaje, la voz de la mentira. Son el G 20.

 

 

 

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