Por Carlos Manuel Balderas / Foto Pablo Jato
Doce veces han pasado doce meses y quince minutos... para que todo esté peor. La guerra continúa y se endurece, porque sin apenas darnos cuenta, cada vez más somos reclutados por esta nueva generación de magnates que dirige medios y locutores y locutoras... locuescritor@s y demás aves canoras.
EL ENEMIGO ESTA ENFRENTE. ¡A ENFRENTARLO! ¡A TERMINAR CON ÉL! Y nos ponen unos frente a otros, explotando el hecho de que somos guerreros por naturaleza, y que no podemos más que terminar peleando.
Y la intolerancia racial de los güeritos, los rubitos, haciéndole creer a indios color café clarito, que los otros café son todavía más indios. No es más que un Boomerang que ya comienza su vuelo de regreso, como un águila, un águila que viene en picada a ganarlo todo, porque si no, no es nada. Un águila terrible que desde arriba lo ve todo al alcance de sus afiladísimas garras. ¡Y el mundo, le tiene miedo a la gripe de unos pollos... !
Y nos dejan así, sin nada, con tanto, tanto por hacer… tanto para rescatar el alma y reconquistar el orgullo de saberlo defender sin violencia. Lamentablemente lo que se ve más cerca son los chingadazos, los madrazos que vemos ya por todos lados. LA VIDA ES Leño, como diría Calderón.
¡Arriba los cuellos duros! Sentencia la corte de la nación. Y más desnacionalización, no importa, al fin que ahí vienen los juegos de la selección. Y A PONERNOS LA CAMISETA...Y A BAJARNOS EL CALZÓN.
Hay evidencias claras de que no a todos se les ha podido lobotomizar...Y ESOS SON LOS PELIGROSOS.
Pero, por eso mismo hay lugar para la esperanza. Y cada vez son más los que se escapan de las redes de sus redes, y cada vez habrá más peligro de los peligrosos y como cada vez hay más que cuidar a los cada vez más ricos y poderosos… montados en su águla gloriosa, aves de rapiña sobre la humanidad, ciega. |