España, 28-enero 2009- La llegada de Tom Cruise, promocionando en estos fríos días de invierno en Madrid su nueva película, ha provocado más revuelo e interés que la reunión de alto nivel sobre seguridad alimentaria organizada por el gobierno español y Naciones Unidas, que viene a ser la continuación de la conferencia celebrada en Roma en junio pasado. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon estuvo presente en el acto de clausura junto al presidente español Rodríguez Zapatero.
El eufemismo que destacó en toda la cumbre fue: “seguridad alimentaria” que ha sustituido a la palabra “hambruna” quizá por que ya no saben como llamar a este drama sin fin.
El director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, la verdadera voz de esta reunión, advirtió de que los datos actuales de hambrientos en el mundo, casi 1.000 millones de personas, son "más inquietantes" que en 1996. Algo que no sorprende a nadie. Llega un momento en que los números dejan de tener sentido. ¿Importa si aumentó la cifra en un 15% respecto a cualquier otro año? ¿Importaría menos si sólo hubiera aumentado un 8%? Hablan de vidas humanas como si fueran mercancías en stock.
Han reducido el problema a números que van y vienen sobre papel. Los tecnócratas convierten las desgracias en estadísticas, y las estadísticas blanquean las culpas haciéndolas discursos, que llenan el ego de todos los políticos. ¿Serían capaces de dar esos discursos dando la cara a los hambrientos de la Tierra?
Los discursos escuchados en esta “Cumbre del Hambre” han sido bonitos y apasionados pero ¿acaso no lo fueron hace diez años? ¿Acaso no se dijeron las mismas palabras y se llegaron a los mismos compromisos que en la cumbre anterior… y en la anterior…? En ninguno de ellos se ha explicado cuál ha sido el error que no ha permitido solucionar o llegar a cumplir los compromisos adquiridos a lo largo de los años.
Esta reunión, más institucional que provechosa, solo viene a decirnos, que el primer mundo ratifica su conocimiento del hecho, y que en todas estas décadas no ha podido avanzar ni un milímetro en la solución de este problema.
El dinero que los gobiernos dicen que desean dar, es muy diferente al que dan, ya sea porque no se puede o porque no se quiere, por no hablar de los efectos de la crisis actual, que solo aumentará la urgencia, la mortalidad y las cifras en cantidades casi surrealistas.
El máximo responsable de la FAO subrayó que la “seguridad alimentaria” es una "condición primordial para la paz y la seguridad en el mundo" - frase que deberíamos poner en los anales de los grandes descubrimientos - y alertó de que en 2008 los hambrientos en el mundo aumentaron en más de 40 millones, dejando la cifra total en 963 millones de personas que sufren en el mundo hambre y desnutrición, aunque la producción mundial de cereales haya alcanzado "un nuevo récord". Esperémos que no hagan del hambre otro tema para batir records, porque estos están hechos para ser superados, y seguro que la humanidad es capaz de superar este. Démosle un poquito de tiempo.
Lo que no se dijo es que el 30% de la población mundial, casi toda en la mitad norte del planeta, devora el 65% de toda la comida que se genera, dejando el resto al 90% de la población del cono sur. Esta proporción habla por si sola. Mientras la mayoría de la gente pasa hambre, en el primer mudo la obesidad se ha convertido en un problema de salud grave. Uno de cada cuatro niños presenta síntomas de obesidad. Otro contraste que no necesita comentarios pero sí una reflexión.
La UE prometió destinar 1.000 millones de euros para ayudar a solucionar el problema, aunque hubiera bastado con el dinero que EEUU ha gastado en la guerra de Irak. Si dividimos esos mil millones entre los hambrientos, veremos sin necesidad de ser genios matemáticos que apenas llega a un euro (poco más que un dólar) por hambriento. Si repartiéramos el presupuesto militar del planeta del 2008, cada hambriento recibiría 800 dólares. Quizá con ese dinero ellos mismos sabrían cómo realizar las mejoras que necesitan.
A la reunión de Madrid asistieron representantes de 120 países con el objetivo de llamar la atención de nuevo sobre la crisis alimentaria y diseñar, junto a organismos internacionales una hoja de ruta (otra palabra de moda) para luchar contra el aumento de los hambrientos en el mundo.
Hillary Clinton, por videoconferencia y muy cómodamente sentada en su nueva oficina, ofreció el "apoyo" de la Administración de Barack Obama al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para luchar contra el hambre. La ex primera dama y nueva Secretaria de estado, se disculpó por no haber podido asistir personalmente a la cita, si bien destacó que ha enviado a un "fuerte equipo" de altos funcionarios estadounidenses que le mantendrán puntualmente informada, aunque no sé qué más información necesitan, ni para qué.
La secretaria aseguró que la Administración Obama está "comprometida" en intentar construir una nueva colaboración entre países donantes, naciones en desarrollo, agencias de Naciones Unidas, ONG y el sector privado, entre otros actores, para "coordinar mejor las políticas" con el objetivo de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio que la comunidad internacional se fijó en el año 2000, es decir, hace nueve años y que aún no se consigue.
El Gobierno español dijo primero que comprometería 500 millones de euros hasta 2012 para financiar políticas agroalimentarias de desarrollo. Poco más de 100 millones por año, es decir: 0,1 dólar por hambriento al año. Luego, el propio Zapatero dijo en su discurso que serían 200 millones de euros durante cinco años. Será que millón más, millón menos, no tiene importancia, todos quedan preciosos en el discurso. ¿Es esa una solución? ¿Y quién administrará ese dinero, la ONU? ¿Cómo llegará a los hambrientos? Especialmente a aquellos que mientras hablamos, mientras vemos un anuncio en la televisión, están siendo asesinados y torturados por una de las situaciones más violentas y desgarradoras. Luego, nos preocuparemos por saber el resultado de los partidos de fútbol.
Por una vez, por un día, este terrible suceso ha llegado a las primeras páginas de los periódicos. A ver cuánto dura. |