Abril-2008- Tenemos ganas de creer cualquier noticia que confirme nuestras sospechas de que estamos siendo invadidos, dominados, doblegados a un poder político escondido y sedicioso que solo quiere convertirnos en esclavos. Es el nuevo estilo de imperialismo global. Pero esas ganas de creer, de denunciar, de desenmascarar a los titiriteros a veces se utilizan en nuestra contra.
Hay una información circulando por internet que habla de los libros del cole en EEUU, concretamente de los libros de geografía de 6º grado. La información ha sido publicada por casi todas las redes de información alternativa, y de ser cierta sería sido todo un escándalo, pero no lo es.
Cuando nos llegó a la redacción nos sorprendió mucho y antes de publicarla le pedimos a nuestro corresponsal en EEUU que lo comprobara. Se hicieron llamadas a más de 20 escuelas en diferentes estados y ninguna sabía nada de ese libro o de ese autor.
Buscamos en la biblioteca del Congreso de EEUU, en la que están prácticamente todos los libros editados en ese país pero no encontramos nada. No existe ningún libro de colegio escrito por David Norman, a excepción de los que están ilustrados por este famoso dibujante, pero ninguno de esos libros esta destinado a los colegios.
La información es alarmista y sorprendente pero no es auténtica y es una lástima que otras redes, algunas tan prestigiosas como Red Voltaire la dieran por cierta así, sin más, sin haberla contrastado.
Desde luego hubiera sido un escándalo sin precedentes, pero nos olvidamos quizá de que en EEUU viven millones de hispanos: colombianos, venezolanos… Cualquier venezolano o brasileño que hubiera visto tal cosa en el cole, cualquier diplomático, hubiera puesto el grito en el cielo y ese grito, en el cielo de los satélites de internet se hubiera escuchado.
Si fuera verdad, el propio Lula da Silva o el mismísimo Chávez hubieran denunciado el texto. El presidente venezolano hubiera hecho programas de televisión y se hubiera reído de ese libro en público, suponiendo que no lo considerara una prueba de los planes del imperio contra su soberanía.
Todos queremos creer las noticias que retratan al nuevo emperador del mundo y sus estrategias dictatoriales e inhumanas. Todos queremos pillarle en sus chapuzas políticas pero por desgracia, esta noticia que circula por todo el mundo levantando pasiones, no es cierta.
En esta información se reproduce la supuesta página de los libros de geografía escrito por David Norman que dice:
“Desde mediados de los años 80, la más importante floresta del mundo pasó a ser responsabilidad de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas. Es llamada FIRAF (Primera Reserva Internacional de la Floresta Amazónica), y su fundación fue dada por el hecho de que la Amazona está localizada en América del Sur, una de las regiones más pobres del mundo y cercada por países irresponsables, crueles y autoritarios. Fue parte de ocho países diferentes y extraños, los cuales son en su mayoría, reinos de la violencia, tráfico de drogas, ignorancia y de pueblos sin inteligencia y primitivos.
-Leyenda debajo de un mapa:
"Podemos ver la localización de la reserva Internacional. Forma parte de 8 países de América del Sur: Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa. Algunos de los más pobres y miserables países del mundo."
Es verdad que la ONU quiere preservar una zona verde en sudamérica para bien de la comunidad internacional y que quizá esa medida esconda futuras especulaciones de EEUU. Es verdad que presidentes como Lula Da Silva están creando polémicas y extrañas medidas para privatizar una extensa zona del Amazonas, maniobras que solo indican la terrible falta de medios de estos gobiernos. El verde del dólar parece pesar más que el verde de las plantas. Es verdad que los ojos del mundo, los ojos de las personas como Bush, de las superpotencias, de las multinacionales, están planeando quedarse con todo lo que pueda significar riqueza y poder. Sería absurdo creer que no han pensado en el Amazonas o que no tienen ya planes para apropiárselo, pero esos planes no se los van a contar a nadie y mucho menos, a los niños del colegio. Recordemos que los primeros engañados e hipnotizados son los propios norteamericanos.
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