¿A quién llamamos terrorista? ¿A un barbudo con turbante que se coloca explosivos en el pecho para volar un supermercado? ¿O a un militar que desde un avión lanza un misil y vuela un supermercado? ¿A quién le echamos la culpa de las cosas, a un pobre malvestido que habla en un idioma incomprensible (para nosotros) y culla vida o identidad nos es completamente ajena, o a un señor vestido con traje de Armani y corbata de seda que hable en inglés?
La palabra TERROR, se puede aplicar igualmente al resultado de cualquier acto de violencia, a cualquier asesinato, a cualquier cuerpo destrozado por las bombas, a la tortura o a la injusticia, no importa quién sea el responsable. Llamemos terrorista entonces al que causa ese terror, venga de donde venga, hable el idioma que hable o esté vestido de uniforme, de corbata o con harapos. Aznar, ex-presidente de España que se jacta de ser amigo de Bush, definió como terrorista no solo al que coloca las bombas, si no también al que le ayuda, le financia o le sostiene. Sadam es un terrorista porque (entre otras muchas coss) asesinó a más de 5000 kurdos con gas V-X, a modo de experimento, ya que ese gas supuestamente nunca se había utilizado con humanos a gran escala. ¿Y de dónde sacó Sadam ese gas? Se lo vendió para tal efecto el gobierno de Ronald Reagan. ¿Dónde empieza el terror?
Ahora los americanos (estadounidenses) nos dan miedo diciendo que los "nuevos barbaros" del imperio tienen armas de destrucción masiva, lo saben bien porque ellos mismos son quienes las venden, e invaden Irak en nombre del 11-S sin que tenga nada que ver, y mientras tiran bombas para la CNN, a escondidas y sin que ningún noticiero hable de ello, se "bombea" día y noche su petroleo. ¿No es eso terrible?
Terror, es ver como se utiliza el miedo para que unos magnates del primer mundo se hagan ricos, sin importales las consecuencias, las vidas de otros seres humanos. ¿Se puede llamar terrorista a alguien que causa terror con el hambre, con la pobreza? ¿Acaso no es terror, los estragos que causa el hambre y la pobreza? ¿Y quién la causa?
Parece ser que el termino "terrorista" ha sido registrado, y su uso exclusivo está en manos de solo unos cuantos, que ahora resultan ser los que decien. Señalan a alguien con el dedo y es un terrorista, se le encierra injustamente en guantanamo, se le tortura, se le trata como a un animal y se le vende a la opinión pública como a un ser despojado de derechos. Pero, ¿son terroristas los detenidos en guantanamo? Probablemente no. Son Irakis que defendían su país.
En España hubo una invasión del imperio napoleónico y los españoles usaron la guerra de guerrillas y el terror para expulsar a los extranjeros de su tierra. Cuando un país invade a otro por la fuerza, es comprensible la actitud violenta de "legitima defensa" que en cualquier estado de derecho es reconocida judicialmente. Irak, no tuvo nada que ver en el 11-S, pero alguien ha señalado con el dedo a esta pobre gente y ahora son simples terroristas. Si ellos señalan a Bush y le llaman lo mismo, parece no tener validez.
Claro que porque la causa sea justa no debemos ser condescendientes. Ghandí demostró que se puede conseguir más con la "no violencia" que con mil ejércitos. ¿Y qué estaría diciéndonos Ghandi si estuviera hoy entre nosotros? ¿Le daría la razón a Bush? ¿A Sadam? Como decía este gran hombre: "ojo por ojo y el mundo se quedará ciego". Quizá el mundo está ciego desde hace mucho tiempo. ¿Los terroristas consiguen su objetivo?
Se supone que los terroristas no deben conseguir sus objetivos, no deben influir en las decisiones de los pueblos que quieren ser libres. Se supone que la barbarie, el terror, el miedo, no debe desviarnos del camino democrático y libre, pero ¿no lo han conseguido ya? Toda la política actual se basa en lo que ocurrió en el 11-S. Los terroristas deciden desde hoy la economía, el precio del barril de crudo... las invasiones, las sanciones... y lo más importante: dominan nuestros miedos. La guerra de Irak, la "lucha contra el terror" está marcando todo lo que nos rodea y destruyendo libertades que nos ha llevado décadas, siglos, contruir.
Se recortan los derechos civiles y las libertades de los ciudadanos van en retroceso en aras de su propia seguridad. Es el éxito, sin duda, de aquellos que se dedican al dolor y a la muerte (sin mencionar a los que juegan al poder absoluto). ¿No deberíamos ignorarles? ¿No se supone que la democracia debe seguir estóicamente su camino, a pesar de los golpes? Pero los golpes duelen, y por desgracia ese inmenso dolor recae siempre en inocentes. Y en medio de ese dolor, llegan los políticos, los presidentes y líderes de los pueblos que aprovechan para arrebatarnos la confianza, para convencernos de que ellos son la única salida en el tunel. Durante la campaña de Afganistan, tropas norteamericanas bombardearon una casa en la que, según ellos, se encontraba un peligroso lider terrorista. Mataron a 20 personas incluidas mujeres y niños. No se encontró rastro alguno de terroristas. ¿Acaso no es eso terrorismo? ¿Dijimos algo? ¿Acaso levantamos nuestras voces para castigar al culpable de esa matanza? No. Porque fuimos nosotros quienes enviamos a esos soldados en busca de nuestra tranquilidad. ¿Debemos permitir y justificar la injusticia, el asesinato, el terror, en aras de nuestra seguridad? En la campaña de Irak, los militares de EEUU volvieron a cometer el mismo "error" una y otra vez. Nadie dio explicaciones, nadie las pidió.
El gato, ha descubierto que puede negociar con los ratones para su propio beneficio. Contra más gordos sean los ratones, más necesitamos del gato. Bush ha convertido al terrorismo en una ficha compacta dentro de este juego de Monopoli para megalómanos. Casi diría que el terror es un personaje de marketing indispensable ya, un logo, una institución, un gobernante del lado oscuro que está ahí, sentado justo detrás de los presidentes que dicen hablar por el mundo libre, ese mismo mundo libre que no quiere ver a los millones de escalvos hambrientos que deja a su paso.
El ser humano, capaz de crear arte y belleza, que sabe hablar, que sabe comunicarse y ha demostrado, a pesar de todo, que puede llegar a entendimientos ¿no debería intentar llegar a una paz duradera? Dejarse de muros de hormigón, de cemento, de misiles... ¿Tan importantes son las fronteras? ¿las banderas? ¿los orgullos nacionales? ¿Acaso es tan importante que un país tenga o no tenga más o menos territorio? ¿Hay que matar para hacerse oír? ¿En qué clase de mundo vivimos? Aunque quizá, la pregunta debería ser: ¿En qué clase de mundo queremos vivir? La necedad, la tozudez, el patriotismo barato, los machismos neandertales, las amenazas, las venganzas, el terror, dominan el panorama mundial, gobiernan los países, deciden nuestro futuro y eso, no nos llevará a nunguna parte.
El verdadero terrorismo está en el hambre, en la sed, en la esclavitud de la pobreza que lleva décadas gritándonos para que les hagamos caso, pero estamos demasiado ocupados mirando a los marines, en busca de las caducadas armas de destrucción masiva del malísimo Sadam. ¿Quién es el terrorista y quién la víctima? Todos somos víctimas de un reducido equipo de terroristas, vestidos unos con turbante, otros con pasamontañas de lana, otros con trajes de Armani, pero todos en el fondo, comen en el mismo club. Unos matan con misiles a distancia y al amparo de la ONU, otros se revientan colocándose explosivos al cuerpo, otros usan tanques y otros mochilas cobardes. Pero todos matan. Y todos los que mueren, terminan siendo INOCENTES. El crimen es uno solo.
Pablo Jato / World Image Press |
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