El precio del pecado, eleven sins
         

Marzo 2008- El barril de petróleo sube su precio por encima de los 100 dólares y la economía mundial tiembla. Mejor dicho; tiembla la gente, la gente que tiene que llenar el depósito de su vehículo para ir al trabajo, tiembla la lista de la compra de las amas de casa, tiemblan los ahorros y el fin de mes. Todo sube, hasta los pecados. El Vaticano anuncia que los 7 pecados capitales de toda la vida, serán 11 gracias a una actualización, una adaptación a los tiempos modernos. Será que las viejas ambiciones, las viejas codicias y envidias se han quedado obsoletas ante los nuevos planes de la humanidad. A partir de hoy, el simple acto de acumular riqueza sin sentido, según el jefe del estado más rico del mundo, es un nuevo pecado capital. ¿Será capital por aquello del capitalismo? 11 pecados: eleven sins:11-S

Lástima que la globalización se cultive en esos pecados capitales, que por el momento son lo único que en común entre todos los seres humanos, los tercermundistas y los primermundistas. Rasgos globales. Es la razón o razones de prácticamente todas las acciones de la política mundial. Por eso dejemos los viejos siete condicionantes a los pobres. Los nuevos ricos necesitan nuevos y flamantes pecados que hagan juego con su nivel y sus fortunas.

Ahora todos los que juegan a la bolsa con los alimentos básicos del mundo para enriquecerse, son grandes pecadores citados al infierno. El Sr. Bush y familia, que tanto menciona a Dios, actúa fuera de su jurisdicción y no solo se enriquece, si no que además, es el presidente del país que más contamina del mundo. ¿Irá al infiero? Contaminar es otro de los grandes pecados del momento, pero ¿quién no contamina? Cualquiera que tenga un vehículo de motor esta contaminando, cualquiera que utilice aire acondicionado, un pañal desechable o no recicle la basura, porque la gran contaminación del planeta no es culpa de unos pocos, si no de todos nosotros que consumimos. Es la suma de las pequeñas acciones casi imperceptibles lo que hace las cifras monstruosas en un planeta con 6.500 millones de personas. ¿Iremos todos al infierno?

No hace falta ser Papa ni ser santo para darse cuenta de la maldad que nos rodea, pero preferimos mirar hacia otro lado, al cielo en busca de un perdón y rezando, para que no nos veamos algún día del otro lado de la raya, junto a los pobres de verdad. Es fácil decir cuáles son los pecados cuando el castigo no está en este mundo ni en esta vida. Es fácil ser el creador de los pecados cuando eres el dueño de todos los perdones. Eso te convierte en amo y señor de los rezos, de las ambiciones, de los miedos.
Y mientras el Papa recauda más de 60 millones de dólares solo con su último libro, nos regaña y amenaza para que nunca seamos como él.

Los niños seguirán muriendo de hambre por culpa de ese capital pecado, pero ¿de quién es el capital realmente? ¿De quién depende realmente la economía mundial? Del microscópico gasto de nosotros los mortales. No de los bancos ni de las grandes multinacionales, si no del gasto, la calderilla. Si la gente se cree que hay crisis y no gasta, el dinero se estanca, la recesión aparece como una peste medieval. Resulta que la unión de todas las miguitas es realmente el gran pastel que otros se reparten. Una vez más es la unión de las minúsculas y microscópicas acciones donde está el poder de los grandes y gigantescos gobernantes. Llevamos a los grandes bancos en el bolsillo. Llevamos a los partidos políticos y a sus líderes, en nuestro pequeño y humilde voto.

Y mientras el papa cuenta pecados, mueren niños en Palestina, torturan gente en Guantánamo, desplazan pueblos al desierto… Dicen que son más de 800 millones de pobres los que mueren cada año… y la cifra sube como el precio del barril de crudo, así la cruda realidad. Culpa será del capital. Negro producto del pecado.
Y mientras el Papa contamina nuestra conciencia, se enriquece junto a todos esos que controlan nuestra inconciencia.
Mientras el precio del barril siga subiendo, quizá para llegar al cielo y comprar un perdón, nosotros estaremos más cerca del infierno.
AMEN

 

 
   
     
           
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