Enero-2009 - Podría considerarse un halago, que todo un Secretario General del PSPV-PSOE, compañero de Zapatero y demás realeza del Partido Socialista, se sienta intimidado, presionado o simplemente nervioso por lo que pueda hacer o decir un insignificante periodista como yo. Lo sería si esa fuera mi intención, claro, pero nada más lejos.
Todo empezó cuando me presenté en el ayuntamiento del pueblo valenciano donde este señor es supuestamente el alcalde, para intentar esclarecer unos rumores sobre él y su familia, que los sitúa en medio de una corrupción urbanística. Infundados o no y para esclarecerlo, me tocaba preguntarle directamente a la persona afectada. Me pareció la vía más correcta.
Tremenda mi sorpresa cuando el alcalde, al preguntarle, monta en cólera y en medio del ayuntamiento se pone a dar gritos, haciendo aspavientos, nervioso por lo que él consideraba una acusación de delito. Me dijo que me marchara y puse rumbo al Gabinete de Prensa a tratar de averiguar más datos, el alcalde, colorado de la rabia dentro de su traje amarillo y a gritos, como no, ordenó al jefe de prensa que a mí “No se me diera ninguna información” y me amenazó claramente, diciéndome que o dejaba de hablar de ese tema y me marchaba del ayuntamiento o me pondría una querella criminal, llamaría a la policía y me mandaría detener. Pues bien, las amenazas se han cumplido.
Este modestísimo, o como el mismo me llama “insignificante” periodista, recibe un día una citación en calidad de IMPUTADO.
Cuando pregunto en el juzgado quién me estaba denunciando y por qué, me dicen que es “SECRETO”. ¿Secreto? Me fui a los juzgados de Torrente a preguntar. No me quisieron dar ningún informe porque decían que la persona encargada de ese tema no estaba presente. Volví, y me tuve que poner serio para que por fin me dieran, no el expediente, si no un par de fotocopias con la denuncia de… el Sr. Alcalde.
Por si quedaban dudas de si mi artículo era cierto, la denuncia lo confirma, solo que adornado con mentiras y exageraciones que parecen sacadas de la mente cursi de algún amanerado, que la verdad, me hicieron reír.
Llega el día de presentarme ante el Juez y descubro que el expediente contra mí, en manos de la parte contraria es tan grueso como una guía telefónica. ¡Qué contraste con la hoja que me dieron!
Descubro también que la imputación no es por calumnias si no por “escándalo público”.
Aunque la acompañan con mi artículo sumado casualmente con otro en el que se arremetía contra la justicia en el “caso Mariluz”. ¿Casualidad o manipulación?
Escándalo público o no, insisten en que me inspira no sé qué animadversión, que actúo por “despecho” ya que dediqué otro artículo al caso de una mujer maltratada que lleva casi dos años esperando a que la reciba el alcalde, para informarle del calvario que le hicieron pasar los servicios sociales de ese ayuntamiento. A eso le llama el alcalde en su denuncia, refiriéndose a esta mujer, “hacer numeritos”.
¡Oh! sorpresa, cuando la abogada que se presenta en nombre del alcalde es la contratada por servicios sociales, abogada que dejó tirada a la mujer maltratada, que a su vez fue denunciada en el colegio de abogados de Valencia y cuyas últimas palabras hacia mí, hace ya más de un año, fueron: "si publicas algo de esto te denuncio". ¿Quién actúa por despecho? Esta abogada llamada Juana Soriano, además de llevar los casos de asuntos sociales del ayuntamiento, tiene como procuradora a Elisa Pradas, casada con el actual secretario del alcalde. ¿Casualidad? No, si supieran cómo se las gastan en ese ayuntamiento.
El caso es que en la denuncia, si se lee bien, no existe delito alguno, por eso el alcalde, “muy listo” modificó su versión ante el juez para encajarla en sus intereses, diciendo que yo no estaba con su secretaria aquel día, si no fuera del ayuntamiento, esperando, para insultarle. Mal plan hubiera sido ese por mi parte, ya que para saber cuando llega el alcalde a “su” ayuntamiento hace falta una bola de cristal y una tienda de campaña.
Es muy curioso que su declaración se hiciera antes que la mía (imputado) y sin que hubiese abogado de mi parte. ¿Enchufe? Privilegios de la justicia al servicio de su excelencia el señor Secretario General. Menudo ejemplo de político SOCIALISTA.
El caso es que estuve una hora declarando ante el juez, ya que la letrada Juana Soriano insistía en hacer miles de preguntas absurdas, desglosando como podía mi artículo en un desesperado intento por encontrar un hueco por el que colarse.
Cuando le expuse al juez que la letrada actuaba por despecho, ella negó haber tenido nada que ver conmigo o con el tema de la mujer que ella misma sacó a relucir. De hecho negó conocer a esta mujer a pesar de nombrarla con apellidos y todo. Lo negó ante un juez tres veces seguidas, habiendo documentos oficiales que lo confirman. ¿Qué clase de abogada es? (véase documento anexo)
Por el momento la situación está así; un Secretario General del PSPV, alcalde de Alaquas, que quiere o sueña con ser Presidente de la Comunidad, abusando de su poder para presionar, intimidar y claro está, SILENCIAR la voz de un modestísimo periodista que por el momento, ni se piensa callar, ni piensa dejar de escribir, ni piensa dejar de investigar cualquier tema que considere digno de ser publicado.
No voy a callarme, Sr. Jorge Alarte. Las épocas en las que usted parece haberse quedado atascado, son historia. No sé si en realidad es usted como dicen, un ejemplo, un botón de muestra del PSOE next generation... pero si es así, la derecha va a parecer un cuento de Disney.
Por mí, puede usted continuar con sus berrinches legales y sus pataletas absurdas, con su abuso de autoridad, que por el momento solo indican una cosa: mis indagaciones van por buen camino. Cualquier otro político despreocupado simplemente me hubiera ignorado, no sería la primera vez, pero su reacción fuera de lo normal y totalmente desproporcionada habla por si sola.
Espero, por el bien de los periodistas de esta comunidad y del país en general, que usted no sea el ejemplo del trato o la relación que debe haber entre políticos y prensa.
Seguiré informando de la marcha de este asunto judicial, para que al menos pueda ayudar de alguna manera a futuros periodistas que se vean envueltos en un caso similar. |