México- Septiembre 2007- En pleno mes de las fiestas patrias mexicanas, en las que el susodicho patriotismo sube de nivel, en el aniversario de los atentados del 11-S... el gobierno publicita un atentado terrorista y se lo achaca a un desaparecido movimiento revolucionario de escasa credibilidad que de pronto y sin razones aparentes hace saltar por los aires varios gaseoductos de Pemex, que de por sí son atacados a diario por la corrupción y las mafias que trafican con presupuestos de mantenimiento y recambios, por no hablar de los enormes intereses económicos que están en juego.
¿Pretende este gobierno que el mundo crea que el terrorismo también golpea a México? uniéndose así al club de países que necesitan medidas de control para evitar más atentados, al estilo Bush. Es más fácil y creíble eso, que la verdadera bomba que estalla en México todos los días: el Hambre, la pobreza. Esa no lleva comunicados que la reivindiquen aunque todos sabemos quién firmaría esos comunicados en caso de haberlos. ¿De qué nos intentan distraer? ¿Con qué quieren llenar los noticieros?
En el mundo entero dan la noticia según la versión del gobierno, y se la creen... o eso parece. Desde aquí, les digo: me permito dudar seriamente de esa versión. Por desgracia, no existe nada ni nadie capaz de llevarles la contraria, ya que el gobierno controla la verdad, la mantiene amordazada y esclavizada a su servicio, desde hace tanto, que en México ya no nos creemos ni a nosotros mismos. Lo único creíble en México es que el hambre sigue ahí, que el número de periodistas asesinados supera a los caídos en Irak, que el PAN, lejos de arreglar los destrozos del PRI, parece haber superado a los maestros y haber inventado un super-estado de la mentira y las cortinas de humo. Por desgracia en el mundo no hablan de las cosas que están ocurriendo aquí, mucho más importantes y con mucho más peso que este incidente reciclado como ataque terrorista. De hecho, poca gente le ha dado importancia y en la Cámara de diputados hubo bronca suficiente por el debate sobre los cambios constitucionales como para llenar los periódicos del día. Pero ya se sabe, que solo las desgracias o los terrorismos (falsos o verdaderos) trascienden a la prensa más allá de las fronteras.
El nuevo gobierno de México, amigo de Bush y sus estrategias, que debería plantar cara a problemas serios, se inventa un ataque terrorista para sabe dios qué objetivos. Tampoco me extrañaría (aunque sí me horrorizaría) que pensaran en sacrificar un número elevado de ciudadanos en su particular campaña de terror. ¿Cuánto vale una vida humana en este país? Triste será el día en que se descubra que todo esto no es más que un "juego" de poder entre unos y otros. Un circo más.
Con la excusa del terrorismo veremos, más todavía si cabe, abusos de autoridad por parte de todo tipo de agentes, de todas las oficinas... veremos registros, atropellos y espionajes descarados, y todo será por el bien de los mexicanos. Habrá arrestos ilegales, nocturnos o quizá ya ni siquiera nocturnos, y nadie dirá nada porque estarán castigando a los terribles terroristas. Ahora, todo aquel que no le sonría al gobierno, que no le baile el agua... será terrorista, al estilo Bush.
Bastará con decir que tal o cual ciudadano es miembro de este desaparecido grupo terrorista... bastará con decir que se le ha visto en contacto con gente sospechosa... bastará con decir que tal periódico o tal revista es de izquierdas, al igual que los terroristas...
Si en México algunos pensábamos que no había ley, si en México algunos pensábamos que lo habíamos visto todo, creo que nos equivocamos.
Pero ¿quién levantará la voz? ¿Quién se atreverá a señalarles con el dedo y llamarles mentirosos? Y ¿Cómo hacerlo, si ellos crean todo tipo de pruebas que demuestran su teoría? La verdad ha dejado de existir.
Carlos Manuel Balderas / mex@wipress.org
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