El miércoles 26 de julio, Israel bombardeaba de manera consciente y calculada varias zonas de El Líbano, entre ellas la zona de Jiam, en la que se encontraba un grupo de soldados de la fuerza de paz de Naciones Unidas. Desde el puesto de mando de los cascos azules se llamó al puesto de mando del ejército israelí para confirmarles su presencia y el peligro que corrían. Los militares de Israel se limitaron a contestar que los bombardeos cesarían a los pocos minutos, pero no era verdad. Los cascos azules llamaron hasta 10 veces para avisar que las bombas les estaban cayendo demasiado cerca. Al final, tras seis horas de intenso bombardeo, un misil teledirigido (llamados también bombas "inteligentes") cayó sobre el puesto de mando de los cascos azules, matando a cuatro de ellos; un australiano, un canadiense un chino y un finlandés. El Secretario general de la ONU, Kofi Annan calificó este incidente como un "asesinato" aunque el ejército de Israel ve simplemente como un error, un error más.
El primer ministro de Israel, Ehud Olmert expreso su "profundo pesar" Hasta aquí la nota simple de los hechos. Pero si analizamos un poco y vemos más allá, encontraremos la clave de cómo la hipocresía reina entre los comunicados de prensa y las declaraciones:
La gran hipocresía
Ahora resulta que la muerte de cuatro cascos azules impresiona a la comunidad internacional. Kofi Annan sale en la Televisión, indignado y molesto, hablando de asesinato... pero ¿y el resto de las victimas? ¿No es un asesinato la muerte de cientos de civiles, de mujeres y niños, provocados por las bombas lanzadas cobardemente por Israel? Una investigación de Human Right Watch ha puesto al descubierto la utilización por parte de la artillería israelí, de bombas "Prohibidas" llamadas de "racimo" y bombas de fósforo blanco, especialmente prohibidas en zonas con población civil.
Es muy fácil indignarse cuando matan a cuatro "turistas" pero una hipocresía muy grande, pretender que la muerte de esos cuatro miembros de las fuerzas de paz (¿fuerzas de paz?) sea más importante o más grave que la de los civiles palestinos o libaneses.
Es una hipocresía, que Bush hable de la necesidad de mandar tropas internacionales a imponer el orden, pero no condene la violencia de Israel. Por no hablar ya de lo que hubiera ocurrido si esos cuatro muertos hubieran sido norteamericanos, y el misil, palestino.
La hipocresía se eleva al paroxismo, cuando Israel reconoce oficialmente que cuatro muertes son un error, pero no dice nada de los cientos de muertos que producen sus bombardeos. ¿No son un error? ¿Significa eso que los civiles muertos estaban en algún plan preconcebido? ¿No sería eso, entonces, un asesinato terrorista? ¿El hecho de que sea un "error" exime del castigo a sus autores?
Parece, como dice mi amiga Nadia, que los Israelitas tienen carta blanca, para poder sacar la tarjeta roja a quien les de la gana. Parece que Israel, tiene el derecho de quitarle sus derechos a los demás. Y cuando los demás reclaman sus derechos, nadie escucha.
Jorge Velandia / WIP
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