Ráfagas de ilusión que chisporrotean mis ojos
teñidos por negros presagios
gritos que rechazan mis oídos
palabras por las que lucha mi alma
entre las ruinas de las buenas intenciones
Vidas llenas de amargura
Latidos de hiel
Sangre recalentada en el microondas
Buenas intenciones gratinadas en Navidad
Vergeles de agosto y Semana Santa
Abrigos de visón en un armario hipotecado
Sonrisas de whisky y fin de semana
miradas de ciego
limosnas de ricos
palmaditas en la espalda que engañan al insomnio
Telemaratones que secan el sudor de la almohada
almas desarrolladas y yo, invitadas a bailar la misma danza.
El Cajón
Nos preocupamos demasiado
de cosas que no importan
Llenamos el cajón
de cosas que no sirven
Necesitamos extravagancias
que llamen nuestra atención
Desdeñamos las cosas más bellas del universo
La mirada de un niño, un cielo abierto,
la lluvia de la tormenta, el viento…
Delegamos en otros cosas tan vitales
No trazamos caminos, no miramos con nuestros ojos
Se viste a la carta, se ama a quien se debe…
Hacemos selectivos a nuestros sentimientos
Nos conmueven las muertes de un pueblo
volvemos la cara a las de otros
Comemos sin hambre
Rezamos sin fe
y decimos te quiero
y te quiero nos dicen
sin ganas de querer
Nos preocupamos demasiado
de cosas que no importan
y llenamos el cajón
de cosas que no sirven.
Nadia Carro
nadiacarro@worldimagepress.org
Todos los derechos reservados ® © Nadia Carro 2007